miércoles, 7 de enero de 2026

LA ASCENSIÓN AL CHIMBORAZO

 LA ASCENSIÓN AL CHIMBORAZO.

Carlos Chalbaud Zerpa

La gloria de Bolívar no necesita ni de mentiras ni de exageraciones. Una presunta ascensión a la cumbre de 6.300 metros del volcán del Chimborazo. la más alta montaña de Ecuador, y un escrito apócrifo sobre la supuesta empresa, atribuido a su pluma ni acrecientan ni amenguan su fama.

En efecto, es tradición que, en 1822 Bolívar por el lado oriental de la montaña, subió hasta su cima o por lo menos llegó hasta las nieves, donde hay una piedra que lleva su nombre.

A mediados de diciembre de 1821 se puso en marcha desde Bogotá, a través de Cali, Popayán y Pasto para llegar a Quito: y desde aquí descender a través de un abra de la cordillera andina al puerto de Guayaquil, en el Océano Pacífico. Esta campaña del Sur perseguía pacificar a Pasto, liberar a Quito e incorporar a Guayaquil a la República de Colombia.

Al pasar el Guáitara refiere O’Leary en sus Memorias, se entra en la provincia de los Pastos, una de las planicies más elevadas del globo, encerrada entre dos ramales de la cordillera de los Andes. Bolívar, verdadero amante de la naturaleza, se encantó con su viaje a Quito. Contemplando las elevadas cimas del Yana Urca, Cotacache, Imbabura y Pichincha cubiertas de nieve perpetua, a pesar de estar situadas bajo la línea equinoccial. Los pintorescos valles de Ibarra y Otavalo le deleitaron tanto como lo entristecieron, al recordar que el lamentable estado de su país natal le había compelido a cambiar las dulces y útiles tareas del filósofo por los arduos deberes y la azarosa vida del soldado. En esta bella porción de Colombia se goza de todos los climas, y en el espacio de pocas leguas se producen con abundancia los frutos más preciados de distintas zonas. En ninguna otra provincia ha sido la naturaleza más pródiga en sus dones que en la de Quito.

El 16 de junio entró en aquella ciudad, y fue recibido como era de esperarse, con el entusiasmo de sus habitantes por la causa de la independencia. Los transportes de su alegría solo pueden compararse a su gratitud al héroe que ellos veían por la primera vez, y a quien Colombia debía su existencia política y Quito su libertad.

Seis meses había durado aquella proeza extraordinaria.

A comienzos de julio decidió llegar hasta Guayaquil, con el fin de entrevistarse con el general San Martín. El camino atravesaba uno de los paisajes más bellos del mundo. Su biógrafo Gerhard Masur refiere que el contraste entre los picos de los Andes, con sus crestas de nieves eternas, y la lozanía de la naturaleza tropical inspiraron a Bolívar.

Entre Ambato y Riobamba la vista del Chimborazo es majestuosa.

Empero la leyenda de que ascendió a la cúspide de dicha montaña en un día no se funda en la realidad. Para realizar semejante hazaña habría tenido que ser un alpinista excepcional. Bolívar no estuvo jamás en el Chimborazo y el himno cuya composición se le atribuye es una falsificación, además mala. “Ml delirio sobre el Chimborazo’ esta considerado por muchos suramericanos como una de las grandes composiciones poéticas del Libertador. Hasta Lecuna la ha incluido en su colección. Sin embargo, no existen pruebas de que Bolívar haya ascendido alguna vez al Monte Chimborazo; ni él ni ninguno de sus amigos o ayudantes lo mencionan. Por supuesto, Bolívar pudo haber escrito el “delirio” sin haber estado en el Monte Chimborazo, pero el himno difiere por completo de sus demás producciones. El estilo, el vocabulario y las ideas no son los de Bolívar, sino los de un imitador. Además, “el delirio” fue publicado después de su muerte, en 1833 y 1842, lo que hace aún más dudosa su autenticidad. En 1945, en Quito, se publicó un manuscrito que se considera el texto original del “delirio’. Sin embargo, la letra no es de Bolívar, ni pertenece a ninguno de sus secretarios.

Históricamente, en 1746, los académicos franceses Charles Marie de la Condamine y Pierre Bouguer exploraron las faldas del Chimborazo hasta una altura de 4.750 metros. En 1802 el naturalista alemán Alexander von Humboldt y su compañero de viajes el francés Aimé Bonpland, unidos al ecuatoriano Carlos Montúfar, intentaron la ascensión de la montaña y parece ser que llegaron a una altura de 5.700 metros; y en 1831 el francés Boussingault en compañía del coronel norteamericano Hall hizo dos escalamientos hasta los mismos límites alcanzados por Humboldt y Bonpland.

En 1880, el notable alpinista inglés Edward Whymper y los valdostanos Louis y Jean-Antoine Carrel, después de varios días de borrascas y peligros, lograron finalmente pisar la cumbre, ascensión que repitieron seis meses más tarde.

Los partidarios del ascenso y de la autoría del “Delirio” se han enfrascado en bizantinas discusiones con quienes niegan una y otra cosa. Entre los primeros se destaca el escritor Ángel Grisanti quien aseveraba que Bolívar si escaló el Chimborazo y escribió su Delirio en Riobamba; mientras que en el otro bando se destacó don Luis López de Mesa que afirmaba que un mediocre falsificador de Bolívar llevó a la caricatura el seudo delirio del Chimborazo.

Sea como fuere, esta discutida obra no puede incluirse en la antología bolivariana al lado de páginas magistrales como el Manifiesto de Cartagena, la Carta de Jamaica y el Discurso ante el Congreso de Angostura.



 

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