Richard Franklin Bache
(conocido como Richard Bache Jr.), quien nació en 1784 y falleció en
1848, no era hijo de Benjamín y Margaret H. de Bache, sino que sus
verdaderos padres fueron el empresario estadounidense Richard Bache Sr.
y Sarah Franklin Bache. Esto lo convierte en nieto directo de
Benjamin Franklin, uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos. [1,
2]
A diferencia de lo que
indica la confusión común (que a veces mezcla sus datos con los de su hermano
Benjamin Franklin Bache y su cuñada Margaret Hartman Markoe), la trayectoria de
Richard Bache Jr. está ampliamente documentada en la historia de Norteamérica:
[3]
- Carrera
militar: Durante la Guerra de 1812, organizó y lideró
una unidad de artillería voluntaria en Filadelfia conocida como la Franklin
Flying Artillery. Más tarde se trasladó al sur y sirvió en la Armada
de la República de Texas. [4, 5]
- Carrera
política: Se convirtió en un destacado funcionario en
Texas. Formó parte de la convención que redactó la Constitución de
Texas de 1845 (la primera de dicho estado) y se desempeñó como
legislador y senador estatal hasta su fallecimiento en Austin en marzo de
1848. [6, 7]
- Su
vida personal: Se casó en 1805 con Sophia Burrell Dallas
(hermana del que fuera vicepresidente de EE. UU., George Mifflin Dallas) y
tuvieron una extensa descendencia, entre ellos el destacado científico
Alexander Dallas Bache. [1, 2, 8]
Nota aclaratoria: La
confusión sobre sus padres proviene históricamente de ciertos registros
bibliográficos latinoamericanos (como el Diccionario de Historia de Venezuela)
debido a un diario de viajes publicado bajo su nombre por un recorrido
realizado en la Gran Colombia entre 1822 y 1823. [3]
[1] https://ancestors.familysearch.org
[2] https://americanaristocracy.com
[3] https://bibliofep.fundacionempresaspolar.org
[7] https://fr-ca.findagrave.com
El valioso testimonio de
Richard Bache Jr. quedó plasmado en una obra fundamental para la historiografía
de la Sudamérica posindependentista. El libro fue publicado originalmente de
forma anónima en Filadelfia en 1827 bajo el título "Notes on
Colombia, taken in the years 1822-3. With an itinerary of the route from
Caracas to Bogotá; and an appendix" (Notas sobre Colombia, tomadas
en los años 1822-3. Con un itinerario de la ruta de Caracas a Bogotá; y un
apéndice), firmado simplemente como "By an Officer of the United
States' Army" (Por un Oficial del Ejército de los Estados Unidos). [1,
2, 3]
En Venezuela, el Instituto Nacional de Hipódromos
publicó una célebre edición en español en 1982 traducida como La
República de Colombia en los años 1822-23: notas de viaje. [1]
Los detalles más destacados
del libro reflejan la agudeza del autor y su visión de la Gran Colombia (que
para entonces unía a las actuales naciones de Venezuela, Colombia y Ecuador):
[4]
1. El Objetivo del Viaje y
el Contexto
Bache viajó a la región
motivado por intereses comerciales, políticos y por la enorme simpatía que la
revolución independentista americana despertaba en los Estados Unidos. Llegó en
1822, poco después de que se consolidara la independencia tras la
Batalla de Carabobo (1821), por lo que fue testigo directo de los primeros
pasos institucionales y la reconstrucción de la joven república gobernada por
Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander.
2. Contenido Estructural y
Geográfico
La obra está diseñada como una
memoria cronológica y descriptiva estructurada principalmente en tres grandes
bloques: [5]
- El
diario de viaje: Narra minuciosamente su travesía física
partiendo desde el puerto de La Guaira, subiendo a Caracas,
y luego cruzando por tierra los Andes venezolanos y colombianos hasta
llegar a la capital, Bogotá, para finalmente descender por el río
Magdalena hacia la costa del Caribe en Cartagena. [1]
- El
itinerario de ruta: Es una de las
secciones más valiosas para los historiadores actuales. Bache midió y
detalló con precisión militar las distancias entre pueblos, el estado de
los caminos coloniales, la accesibilidad de los puentes, la topografía y
las posadas disponibles en el trayecto. [1, 2]
- El
apéndice y estadísticas: Incluye datos sobre
las divisiones territoriales de la época, bosquejos históricos de la
emancipación, estados financieros gubernamentales y hasta planos técnicos
(como el diseño arquitectónico de las casas locales de la época). [5, 6]
3. Observaciones y Estilo
del Autor
A diferencia de otros
viajeros de la época que caían en los prejuicios, las crónicas de Bache
destacan por su minuciosidad, objetividad científica y precisión analítica.
[1]
- Crónica
urbana y arquitectónica: Por ejemplo, al describir
Caracas, detalló con asombro su geografía diciendo que la extensión
de la ciudad era mayor que el ancho de su terreno plano, describiendo sus
ríos (Anauco, Caroata y el Guaire) y valorando la calidad de los puentes
de piedra coloniales. También dejó registros sobre la distribución de las
aguas públicas desde el río Catuche. [7]
- Visión
sociopolítica y religiosa: Analiza con
curiosidad republicana las costumbres de los habitantes, la persistencia
de las tradiciones católicas —criticando a veces el peso excesivo del
clero en la vida civil— y el choque cultural entre la herencia colonial
española y las nuevas libertades democráticas que se intentaban implantar.
[8]
- Retrato
de personajes: Bache tuvo la oportunidad de interactuar y
registrar sus impresiones sobre importantes jefes militares y civiles
americanos de la época, ofreciendo una mirada íntima de la élite que
estaba moldeando el destino de América del Sur.
Si te interesa profundizar
más, ¿te gustaría conocer lo que opinaba específicamente sobre alguna de las
ciudades que visitó (como Caracas o Bogotá), o prefieres saber más sobre cómo
era viajar por los caminos andinos en la década de 1820 según su diario?
[1] https://bibliofep.fundacionempresaspolar.org
[3] https://catalog.hathitrust.org
[4] https://dialnet.unirioja.es
[5] https://books.google.co.ve
[6] https://www.bogotaauctions.com
[7] https://camaradecaracas.com
[8] https://historiayespacio.univalle.edu.co
Viajar por los caminos
andinos de la Gran Colombia en la década de 1820 era una travesía extrema,
peligrosa y físicamente agotadora que Richard Bache Jr. y otros viajeros de
la época describieron como una verdadera prueba de resistencia. Tras la Guerra
de Independencia, la infraestructura estaba prácticamente destruida y la
geografía montañosa imponía barreras brutales.
El viaje andino de la época
se caracterizaba por las siguientes condiciones:
1. El Transporte: A lomo de
mula y "silleros" humanos
El caballo era inútil en la
mayor parte de la cordillera debido a la verticalidad y el barro. La mula
era el único animal capaz de resistir el trayecto, avanzando al borde de
abismos por senderos de apenas un metro de ancho.
Para las personas mayores,
enfermas o de la alta sociedad que no podían montar, existía el impactante
sistema de los "silleros" o "cargueros". Eran
hombres (generalmente indígenas o mestizos) que cargaban a los viajeros en una
silla de madera atada a sus espaldas, trepando los Andes a pie durante días
enteros bajo el sol o la lluvia.
2. Los "Caminos"
y Pasos de Montaña
Lo que se llamaba
"camino" era en realidad una red de senderos coloniales deteriorados
o antiguas rutas indígenas.
- Los
caminos de "cajón": Eran pasajes tan
estrechos y profundos —erosionados por siglos de lluvia y cascos de mulas—
que las paredes de tierra tapaban la vista del viajero. Si dos caravanas
se encontraban de frente en un camino de cajón, una de las dos tenía que
retroceder a ciegas durante cientos de metros porque no cabían dos mulas a
la par.
- Los
"camellones": En las zonas de barro
constante, las mulas pisaban siempre en el mismo sitio para no hundirse,
formando surcos profundos intercalados con lomos de tierra (parecidos a
las jorobas de un camello). El vaivén de la mula en estos tramos provocaba
un mareo extremo y un desgaste físico insoportable para el jinete.
- Peligros
mortales: Los desprendimientos de tierra (derrumbes),
los ríos crecidos que debían cruzarse en rústicas canastas colgadas de
cuerdas (tarabitas) y los abismos sin defensas cobraban la vida de
muchos viajeros y animales.
3. El Clima y el
"Soroche"
En un solo día, un viajero
podía pasar del calor sofocante y húmedo de los valles bajos al frío glacial de
los páramos (a más de 3,000 o 4,000 metros de altura). Cruzar los páramos
andinos infundía pánico: el viento helado podio causar hipotermia (lo que
localmente llamaban "el embolismo del páramo") y la falta de oxígeno
provocaba el mal de montaña o "soroche", que causaba intensos
dolores de cabeza, náuseas y desmayos tanto a hombres como a bestias.
4. Hospedaje y
Alimentación: Las "Posadas"
Las noches eran otro
desafío. No existían hoteles; los viajeros dependían de:
- Casas
de postas o posadas públicas: Eran chozas de barro
y paja, sumamente descuidadas. Bache y otros cronistas relatan que a
menudo tenían que dormir en el suelo de tierra, rodeados de insectos
(pulgas, piojos y "chipo"), compartiendo el espacio con
extraños.
- La
hospitalidad local: En los pueblos
pequeños, los viajeros con cartas de recomendación políticas o militares
se alojaban en casas de curas locales o alcaldes, donde la atención era
mejor.
- La
comida: La dieta del camino era monótona y precaria:
tasajo (carne salada y seca al sol), arepas o pan de maíz, plátano, cacao
diluido en agua y, en las zonas altas, caldos calientes como la changua o
papas.
5. El Azote del
Bandolerismo
Tras el fin formal de las
batallas de independencia, miles de exsoldados, desertores y guerrillas
realistas remanentes se convirtieron en bandidos de camino. Los asaltos
a mano armada eran tan comunes que los viajeros nunca se trasladaban solos;
formaban caravanas fuertemente armadas y Bache, haciendo uso de su
entrenamiento militar, mantenía una vigilancia estricta durante las noches en
las rutas más peligrosas entre Cúcuta, Pamplona y Tunja.
¿Te gustaría saber qué
opinó Bache específicamente sobre Bogotá al llegar tras este duro viaje,
o prefieres que te cuente cómo describió el impresionante cruce de algún punto
geográfico específico como el Páramo de Pisba o el río Magdalena?
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