miércoles, 30 de septiembre de 2026

Richard Franklin Bache (conocido como Richard Bache Jr.)

 

Richard Franklin Bache (conocido como Richard Bache Jr.), quien nació en 1784 y falleció en 1848, no era hijo de Benjamín y Margaret H. de Bache, sino que sus verdaderos padres fueron el empresario estadounidense Richard Bache Sr. y Sarah Franklin Bache. Esto lo convierte en nieto directo de Benjamin Franklin, uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos. [1, 2]

A diferencia de lo que indica la confusión común (que a veces mezcla sus datos con los de su hermano Benjamin Franklin Bache y su cuñada Margaret Hartman Markoe), la trayectoria de Richard Bache Jr. está ampliamente documentada en la historia de Norteamérica: [3]

  • Carrera militar: Durante la Guerra de 1812, organizó y lideró una unidad de artillería voluntaria en Filadelfia conocida como la Franklin Flying Artillery. Más tarde se trasladó al sur y sirvió en la Armada de la República de Texas. [4, 5]
  • Carrera política: Se convirtió en un destacado funcionario en Texas. Formó parte de la convención que redactó la Constitución de Texas de 1845 (la primera de dicho estado) y se desempeñó como legislador y senador estatal hasta su fallecimiento en Austin en marzo de 1848. [6, 7]
  • Su vida personal: Se casó en 1805 con Sophia Burrell Dallas (hermana del que fuera vicepresidente de EE. UU., George Mifflin Dallas) y tuvieron una extensa descendencia, entre ellos el destacado científico Alexander Dallas Bache. [1, 2, 8]

Nota aclaratoria: La confusión sobre sus padres proviene históricamente de ciertos registros bibliográficos latinoamericanos (como el Diccionario de Historia de Venezuela) debido a un diario de viajes publicado bajo su nombre por un recorrido realizado en la Gran Colombia entre 1822 y 1823. [3]

 

[1] https://ancestors.familysearch.org

[2] https://americanaristocracy.com

[3] https://bibliofep.fundacionempresaspolar.org

[4] https://www.wikitree.com

[5] https://kids.kiddle.co

[6] https://en.wikipedia.org

[7] https://fr-ca.findagrave.com

[8] https://es.findagrave.com

 

El valioso testimonio de Richard Bache Jr. quedó plasmado en una obra fundamental para la historiografía de la Sudamérica posindependentista. El libro fue publicado originalmente de forma anónima en Filadelfia en 1827 bajo el título "Notes on Colombia, taken in the years 1822-3. With an itinerary of the route from Caracas to Bogotá; and an appendix" (Notas sobre Colombia, tomadas en los años 1822-3. Con un itinerario de la ruta de Caracas a Bogotá; y un apéndice), firmado simplemente como "By an Officer of the United States' Army" (Por un Oficial del Ejército de los Estados Unidos). [1, 2, 3]

En Venezuela, el Instituto Nacional de Hipódromos publicó una célebre edición en español en 1982 traducida como La República de Colombia en los años 1822-23: notas de viaje. [1]

Los detalles más destacados del libro reflejan la agudeza del autor y su visión de la Gran Colombia (que para entonces unía a las actuales naciones de Venezuela, Colombia y Ecuador): [4]

1. El Objetivo del Viaje y el Contexto

Bache viajó a la región motivado por intereses comerciales, políticos y por la enorme simpatía que la revolución independentista americana despertaba en los Estados Unidos. Llegó en 1822, poco después de que se consolidara la independencia tras la Batalla de Carabobo (1821), por lo que fue testigo directo de los primeros pasos institucionales y la reconstrucción de la joven república gobernada por Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander.

2. Contenido Estructural y Geográfico

La obra está diseñada como una memoria cronológica y descriptiva estructurada principalmente en tres grandes bloques: [5]

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  • El diario de viaje: Narra minuciosamente su travesía física partiendo desde el puerto de La Guaira, subiendo a Caracas, y luego cruzando por tierra los Andes venezolanos y colombianos hasta llegar a la capital, Bogotá, para finalmente descender por el río Magdalena hacia la costa del Caribe en Cartagena. [1]
  • El itinerario de ruta: Es una de las secciones más valiosas para los historiadores actuales. Bache midió y detalló con precisión militar las distancias entre pueblos, el estado de los caminos coloniales, la accesibilidad de los puentes, la topografía y las posadas disponibles en el trayecto. [1, 2]
  • El apéndice y estadísticas: Incluye datos sobre las divisiones territoriales de la época, bosquejos históricos de la emancipación, estados financieros gubernamentales y hasta planos técnicos (como el diseño arquitectónico de las casas locales de la época). [5, 6]
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3. Observaciones y Estilo del Autor

A diferencia de otros viajeros de la época que caían en los prejuicios, las crónicas de Bache destacan por su minuciosidad, objetividad científica y precisión analítica. [1]

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  • Crónica urbana y arquitectónica: Por ejemplo, al describir Caracas, detalló con asombro su geografía diciendo que la extensión de la ciudad era mayor que el ancho de su terreno plano, describiendo sus ríos (Anauco, Caroata y el Guaire) y valorando la calidad de los puentes de piedra coloniales. También dejó registros sobre la distribución de las aguas públicas desde el río Catuche. [7]
  • Visión sociopolítica y religiosa: Analiza con curiosidad republicana las costumbres de los habitantes, la persistencia de las tradiciones católicas —criticando a veces el peso excesivo del clero en la vida civil— y el choque cultural entre la herencia colonial española y las nuevas libertades democráticas que se intentaban implantar. [8]
  • Retrato de personajes: Bache tuvo la oportunidad de interactuar y registrar sus impresiones sobre importantes jefes militares y civiles americanos de la época, ofreciendo una mirada íntima de la élite que estaba moldeando el destino de América del Sur.
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Si te interesa profundizar más, ¿te gustaría conocer lo que opinaba específicamente sobre alguna de las ciudades que visitó (como Caracas o Bogotá), o prefieres saber más sobre cómo era viajar por los caminos andinos en la década de 1820 según su diario?

 

[1] https://bibliofep.fundacionempresaspolar.org

[2] https://www.loc.gov

[3] https://catalog.hathitrust.org

[4] https://dialnet.unirioja.es

[5] https://books.google.co.ve

[6] https://www.bogotaauctions.com

[7] https://camaradecaracas.com

[8] https://historiayespacio.univalle.edu.co

Viajar por los caminos andinos de la Gran Colombia en la década de 1820 era una travesía extrema, peligrosa y físicamente agotadora que Richard Bache Jr. y otros viajeros de la época describieron como una verdadera prueba de resistencia. Tras la Guerra de Independencia, la infraestructura estaba prácticamente destruida y la geografía montañosa imponía barreras brutales.

El viaje andino de la época se caracterizaba por las siguientes condiciones:

1. El Transporte: A lomo de mula y "silleros" humanos

El caballo era inútil en la mayor parte de la cordillera debido a la verticalidad y el barro. La mula era el único animal capaz de resistir el trayecto, avanzando al borde de abismos por senderos de apenas un metro de ancho.

Para las personas mayores, enfermas o de la alta sociedad que no podían montar, existía el impactante sistema de los "silleros" o "cargueros". Eran hombres (generalmente indígenas o mestizos) que cargaban a los viajeros en una silla de madera atada a sus espaldas, trepando los Andes a pie durante días enteros bajo el sol o la lluvia.

2. Los "Caminos" y Pasos de Montaña

Lo que se llamaba "camino" era en realidad una red de senderos coloniales deteriorados o antiguas rutas indígenas.

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  • Los caminos de "cajón": Eran pasajes tan estrechos y profundos —erosionados por siglos de lluvia y cascos de mulas— que las paredes de tierra tapaban la vista del viajero. Si dos caravanas se encontraban de frente en un camino de cajón, una de las dos tenía que retroceder a ciegas durante cientos de metros porque no cabían dos mulas a la par.
  • Los "camellones": En las zonas de barro constante, las mulas pisaban siempre en el mismo sitio para no hundirse, formando surcos profundos intercalados con lomos de tierra (parecidos a las jorobas de un camello). El vaivén de la mula en estos tramos provocaba un mareo extremo y un desgaste físico insoportable para el jinete.
  • Peligros mortales: Los desprendimientos de tierra (derrumbes), los ríos crecidos que debían cruzarse en rústicas canastas colgadas de cuerdas (tarabitas) y los abismos sin defensas cobraban la vida de muchos viajeros y animales.
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3. El Clima y el "Soroche"

En un solo día, un viajero podía pasar del calor sofocante y húmedo de los valles bajos al frío glacial de los páramos (a más de 3,000 o 4,000 metros de altura). Cruzar los páramos andinos infundía pánico: el viento helado podio causar hipotermia (lo que localmente llamaban "el embolismo del páramo") y la falta de oxígeno provocaba el mal de montaña o "soroche", que causaba intensos dolores de cabeza, náuseas y desmayos tanto a hombres como a bestias.

4. Hospedaje y Alimentación: Las "Posadas"

Las noches eran otro desafío. No existían hoteles; los viajeros dependían de:

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  • Casas de postas o posadas públicas: Eran chozas de barro y paja, sumamente descuidadas. Bache y otros cronistas relatan que a menudo tenían que dormir en el suelo de tierra, rodeados de insectos (pulgas, piojos y "chipo"), compartiendo el espacio con extraños.
  • La hospitalidad local: En los pueblos pequeños, los viajeros con cartas de recomendación políticas o militares se alojaban en casas de curas locales o alcaldes, donde la atención era mejor.
  • La comida: La dieta del camino era monótona y precaria: tasajo (carne salada y seca al sol), arepas o pan de maíz, plátano, cacao diluido en agua y, en las zonas altas, caldos calientes como la changua o papas.
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5. El Azote del Bandolerismo

Tras el fin formal de las batallas de independencia, miles de exsoldados, desertores y guerrillas realistas remanentes se convirtieron en bandidos de camino. Los asaltos a mano armada eran tan comunes que los viajeros nunca se trasladaban solos; formaban caravanas fuertemente armadas y Bache, haciendo uso de su entrenamiento militar, mantenía una vigilancia estricta durante las noches en las rutas más peligrosas entre Cúcuta, Pamplona y Tunja.

¿Te gustaría saber qué opinó Bache específicamente sobre Bogotá al llegar tras este duro viaje, o prefieres que te cuente cómo describió el impresionante cruce de algún punto geográfico específico como el Páramo de Pisba o el río Magdalena?

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