miércoles, 18 de septiembre de 2013

¿SABE USTED CUANTOS AÑOS TENÍAN LA GRAN MAYORÍA DE LOS CONQUISTADORES CUANDO LLEGARON A AMÉRICA?



La siguiente relación tiene la finalidad de inquietar un poco sobre aspectos no considerados en los textos sobre el descubrimiento y conquista de América.

El concepto con el que crecí sobre los conquistadores, entró por la retina a través de las ilustraciones que los reproducían en los textos, señores mayores con pobladas barbas rostros duros y brillantes armaduras.

La verdad que poco a poco fui conociendo es muy distinta a la que está plasmada en los libros que se estudian en escuelas y universidades, en ellos no se hace hincapié a la edad de los conquistadores de América, estas y otras pequeñas omisiones molestan el entendimiento de la historia.

Para dar un ejemplo de esto me permito colocar las edades de unos pocos de estos ilustres "hombres" a su llegada al territorio Americano, donde se hicieron hombres.

Menores de 20 años

 



















Sebastián de Belalcázar, 12 años
 
Hernán Cortés, 19 años-
Pedro Cieza de León, 13 años-
Nicolás de Federmán, 18 años-
Pedro de Ursúa, 15 años-
Cronista Juan de Castellanos, ¿? a los 14 años ya es soldado de Antonio Sedeño-
Jerónimo de Aguilar, 15 años-
Pascual de Andagolla, 19 años-
Gonzalo Pizarro, 17 años-
Francisco de Orellana, 16 años-
Alvar Núñez Cabeza de Vaca, 20 años-
Joseph Gumilla, 18 años-

Menores de 30 años

Bernal Díaz del Castillo, 22 años-
Vasco Núñez de Balboa, 25 años-
Gonzalo Jiménez de Quesada, 25 años-
Francisco Pizarro, 29 años-
Diego de Nicuesa, 23 años-
Pero Alonso Niño, 24 años-
Gonzalo Fernández de Oviedo, 23 años-
Vasco da Gama, 28 años-
Alonso de Ojeda, 27 años-
Bartolomé de las Casas, 29 años-
Fray Pedro Simón, 30 años.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Cómo nos vieron los cronistas



Testimonios de Mérida
Fray Pedro de Aguado 
n. 1538-m. 1560

 Villa de Valdemoro (Madrid)



DEL DESCUBRIMIENTO DE LAS SIERRAS NEVADAS DONDE HOY ESTA POBLADA MERIDA

En el Libro III, Capitulo X, luego de haber descrito Aguado en su Historia de Venezuela  el triste fin de Francisco de Carvajal y su ceiba, pasa a referirnos los orígenes de la ciudad del Tocuyo, y de cómo el gobernador Juan Pérez de Tolosa envió a su hermano, a descubrir las Sierras Nevadas, donde hoy está Mérida, del Nuevo reino.
“Después de haber el gobernador Tolosa muerto a Carvajal en la forma dicha, luego procuró que aquel alojamiento donde Carvajal estaba, ya que de alguna manera tenia forma de pueblo, se hiciese perpetuase, para que toda aquella gente española que allí estaba, por ir a buscar su sustento a otra parte, ni fuesen causa de mayores daños; y así procuró que se avecindasen y tomasen solares y estancias, y él nombró e hizo nombramiento de alcaldes y regidores que tuviesen a cargo la administración de la república, que en adelante se intituló ciudad; y éste es el fundamento y principio de la ciudad del Tocuyo, famosa en aquella gobernación por estos sus infelices principios.
De la fundación de este pueblo lo que he hallado por opinión más cierta aunque algunos la atribuyen al capitán Francisco de Carvajal, por haber sido el propio pueblo el sitio de su alojamiento y haberse conservado y permanecido allí algunos días, otros le atribuyen a Villegas, que se halló con Carvajal por su teniente; pero como en esto vaya poco, cada cual podrá arrimarse a quien tuviere él afición. Sólo sobre él diré que según parece, el Tocuyo fue poblado en el año de 1547, y aquel propio año fue muerto Carvajal; yo tengo que la muerte de Carvajal fue primero que la población del Tocuyo, según me han informado algunos que en aquella tierra están, y por esto me afirmo en mi opinión de que el gobernador Tolosa la pobló, el cual así mismo repartió a los naturales que por allí cerca había, entre los que quisieron ser vecinos y moradores de la ciudad del Tocuyo. Como la gente española que allí había era mucha, y todos no se podían sustentar en aquel pueblo, a persuasión de algunas personas, ordenó el gobernador que un hermano suyo, llamado Alonso Pérez de Tolosa, fuese con una parte de la gente que allí había, a descubrir la provincia de Sierras Nevadas, donde al presente está poblada la ciudad de Mérida, del Nuevo Reino; aunque otros ancianos de los que en aquel tiempo se hallaron allí, certifican  que no salió Alonso Pérez del Tolosa con gente del Tocuyo a este efecto, sino que persuadido e inducido por el gobernador por un Cristóbal Rodríguez que había estado en el Reino de que le seguiría aquella gobernación muy gran provecho y utilidad de que hubiese camino por donde se tratasen y comunicasen los vecinos de ella con los del Reino, envió a su hermano a que descubriese este camino.
Que sea de la una  o de la otra manera, por la comisión del gobernador salió del Tocuyo o la ciudad nombrada, Alonso Pérez de Tolosa, con cien hombres, entre los cuales iba el capitán Diego de Losada, más por administrador y gobernador de la persona  de Alonso Pérez que por soldado, porque como este capitán era persona grave y de mucha experiencia en cosas de Indias, fue por el propio gobernador rogado que fue con su hermano para encaminarle  y regirle en lo que había de hacer, dándole título de maese de campo. Caminaron por la vía del río del Tocuyo arriba ciertas jornadas, y dejándolo a mano izquierda, atravesaron cierta serranía que hay por allí, y fueron a dar por las vertientes de los llanos, a otro río que en lengua de los indios es llamado Cacaribacoa, por donde acabaron de salir a lo llano. Este río entiendo ser el que ahora comúnmente  llaman Guanaguanare, por el  cual acabamos de bajar a lo llano, por donde caminaron en seguimiento de su jornada; y en llegando al paraje de las Sierras Nevadas, que desde lo llano suben, quisieron los capitanes  atravesar para con más brevedad dar con la información que iban a buscar, porque en aquel tiempo y mucho después no dejó de ser soberbia aquella información, hasta que después, descubriéndola y poblándola los del Nuevo reino el año de 1558, vieron cuán poca y miserable era.
No faltaron muchos soldados que con intención de acercarse al Reino, para ver si se podían meter en él, contradijeron  esta entrada y subida por la Sierra Nevada, poniendo a ella muy grandes inconvenientes, como  de cierto los había, porque con hacer ya cerca de diez años  que está aquella provincia poblada de españoles, los de Mérida jamás por esta parte por donde esta gente intentaba subir, han podido bajar caballos a lo llano por la aspereza y maleza.de las sierras y estrechos caminos que por allí hay, que aun con dificultad los caminan a pie. Pasó la gente adelante sin detenerse en ninguna parte hasta llegar  al río de Apure, a la ribera del cual se alojaron; y como a los naturales que por allí había poblados le pareciese poca gente para la que otras veces habían visto pasar por allí, y además de eso los viesen estar con algún reposo, procuraron, como se suele decir, tentarse las corazas; y juntándose todos los naturales de aquella provincia en concierto y orden de guerra, vinieron a dar muy de mañana sobre los españoles, los cuales, como hasta entonces no habían recibido alguna alteración  de los indios, estaban con más descuido del que se requería  y era permitido a gente que estaba entre enemigos; lo cual hubiera de ser causa  de que recibiesen algún notable daño; pero como todos los más eran ya hombres  hechos a las alteraciones y tumultos con que los indios suelen acometer a sus enemigos, no se turbaron, mas tomando con toda destreza las armas, los detuvieron, aunque con algún daño, porque les hirieron españoles y les mataron un soldado, pero juntándose la mayoría de los nuestros con sus armas en las manos fácilmente fueron rebatidos y ahuyentándolos los indios con harto daño que recibieron, porque además de los que corriendo sangre iban heridos de los alcances que les hacían los de a caballo, que entre indios suelen ser más dañino, quedaron actualmente muertos gran parte de aquellos bárbaros, que con sus cuerpos desnudos y rústicas y flacas armas, les parecía que por haber usado de aquella industria de tomar la mañana tenían ya la victoria en casa; pero ellos quedaron tan hostigados que no sólo no volvieron los propios a acometer a los nuestros, sino que en mucha distancia de tierra que turba de gente de aquella nación , no hubo indio que tomase armas en la mano ni osase asomarse a gritar dese lo alto de los cerros, que es cosa muy usada, entre ellos.
Descansaron en este alojamiento los españoles, donde les fue dada esta guasábara, algunos días para curar sus heridas”.
 

Cómo nos vieron los cronistas



Testimonios de Mérida
Fray Pedro de Aguado
Villa de Valdemoro (Madrid), n. 1538
 1560
“Fray Pedro de Aguado nació en 1538 en la Villa de Valdemoro, cerca de Madrid. En 1560 pasa, como misionero franciscano, al Nuevo reino de Granada, donde hace carrera.(…) No hay noticias sobre su muerte. Pero sí sobre su dilatada obra como escritor, conservada en manuscritos,  utilizada por muchos, aunque no se publicara sino en el siglo XX(..)Es el primero de los historiadores de Venezuela de que se tenga noticia.”
Guillermo Morón.


EL PRIMER HISTORIADOR
Fray Pedro de Aguado, reconocido como el primero de los historiadores de Venezuela, nació en Valdemoro, villa de la provincia de Madrid, en 1538. No se sabe a ciencia cierta quiénes eran sus padres y dónde estudió. En 1560 vino a las Indias, al Nuevo reino de Granada como misionero franciscano y llegó a ser provincial de la orden. Tuvo injerencia en los asuntos políticos, sociales y religiosos del reino granadino y se lo tuvo por buen teólogo, matemático e historiador.
En 1576 regresó a España llevando consigo escrita buena parte de su Historia del Nuevo Reino de Granada y los apuntes de la Historia de Venezuela que redactó en la península, entre 1575 y 1585. Estas obras son consideradas como el primer trabajo histórico organizado sobre las regiones de Colombia y Venezuela. Aguado, según su propia confesión, tuvo a la mano los originales de  una historia que había iniciado el padre Medrano, quien falleció en 1569 en la expedición al mítico Dorado de Jiménez de Quesada,  y usó además como fuentes importantes las relaciones directas, testimonios personales y sus propias experiencias  como misionero, así como también las obras de López de Gomera y Cieza de León. A su vez, cronistas e historiadores de su época y más tardíos, tales como Gonzalo Jiménez  de Quesada, el padre Lucas Fernández de Piedrahita, Fray Pedro Simón y don José de Oviedo y Baños supieron de las obras de Aguado, las consultaron y utilizaron en propio beneficio.
El autor no tuvo suerte en ver sus obras publicadas, a pesar de haber obtenido una real  cédula de Felipe II que autorizaba la impresión de ellas.
La Recopilación Historial referente a la Historia de la Provincia de Santa Marta, sólo fue publicada por el Gobierno de Colombia en 1906; y aunque parezca mentira, la Historia de la antigua Gobernación de Venezuela, escrita en 1581, apenas fue dada a la luz por el Gobierno del Gral. Juan Vicente Gómez, entre los años 1913 y 1915 bajo la supervisión de la Academia Nacional de la Historia. La historia fray Aguado, a partir de la fecha de su publicación, vino a dilucidar muchos datos imprecisos sobre la fundación y mudanzas de la Ciudad de Mérida que prácticamente hasta 1915 eran demasiado confusos. El  Dr. Tulio Febres Cordero, cuando escribió el primer tomo de las “Décadas de la Historia de Mérida”, basó sus apreciaciones en las “Noticias Historiales” de  Fray Pedro Simón, por desconocer la de Aguado, motivo que lo indujo a cometer errores fáciles de disculpar. Aguado visitó personalmente  muchos de los lugares historiados, tuvo a la vista manuscritos originales y escuchó relatos de los sucesos de los labios de los mismos autores de la conquista. La exactitud del trabajo de Aguado se ha ido comprobando posteriormente a su publicación con documentos de aquellos que poco a poco se han descubierto, y por cuanto concierne a la fundación  de Mérida, por el célebre proceso judicial seguido por la Real Audiencia de Santa Fe contra el capitán Juan Rodríguez Xuárez.

martes, 27 de agosto de 2013

EL NUEVO TELEFERICO


A 18 millones 600 mil bolívares asciende inversión del Teleférico
 
 

Mérida. La inversión social en la construcción del nuevo Sistema Teleférico de Mérida asciende a más de 18.699.700 bolívares, recursos estos que a través de los consejos comunales contiguos a la importante infraestructura turística, se han destinado a la restauración de la emblemática plaza Las Heroínas, sus adyacencias, y a cinco escuelas en el municipio Libertador de Mérida.

José Gregorio Martínez, presidente de Venezolana de Teleféricos (Ventel), informó este lunes que la importante inversión se viene ejecutando como parte de la responsabilidad social del Teleférico con las comunidades aledañas a su entorno de acción.

"El Gobierno Bolivariano, a través del Ministerio del Poder Popular para el Turismo, ha desarrollado una estrategia de punto y círculo en articulación con el poder popular para el ejercicio directo de la responsabilidad social en la construcción del Nuevo Teleférico de Mérida", señaló.

Detalló al respecto que el consejo comunal Barinitas, instancia del poder popular de la zona residencial contigua a la estación homónima del teleférico, ha sido encargado de la administración directa de la recuperación integral de la plaza Las Heroínas, obra que contempla la restauración de caminerías, esculturas y fuentes de agua, así como la ampliación de módulos de servicio, entre otros trabajos.

"La intención es devolver esta plaza que es patrimonio cultural de Venezuela a todos los merideños y turistas. Es una obra con una inversión de más de 16.000.000 de bolívares", destacó Martínez.

Explicó que el proyecto contempla la reubicación de 54 trabajadores de la economía popular que recibirán capacitación y orientación para su activación como factor complementario a la cadena de servicios turísticos que ofrecerá el Sistema Teleférico de Mérida y como agentes comercializadores de la pequeña y mediana industria merideña.

"Se trata de módulos con estructura liviana, con un diseño adecuado que arquitectónicamente concuerda con la primera estación del nuevo Sistema Teleférico de Mérida", precisó.

Adicionalmente será construida un área de recreación infantil y otros servicios fundamentales para la recreación y esparcimiento.

Para esta restauración de la plaza aledaña a la primera estación del Teleférico, el comité de contrataciones del consejo comunal Barinitas ha empleado a más de 14 albañiles de la comunidad.

La aplicación de la estrategia de punto y círculo ha beneficiado también a la comunidad de La Pueblita en la parroquia Arias y a nueve aldeas de la parroquia Los Nevados, localidades donde el Sistema Teleférico viene impulsando y fortaleciendo al poder popular en la administración y autogestión de proyectos de interés social.

Se cuentan entre estos proyectos la restauración de 12 viviendas en La Pueblita con una inversión de 2.730.000 bolívares, así como la ampliación y mejoramiento del comedor de la escuela Rafael Antonio Godoy, obra a la que se han destinado 629.722 bolívares y que permitirá atender la alimentación de 600 escolares.

Destaca adicionalmente la restauración de las escuelas Centro Poblado, San Rafael, Curazao y Apure, en la parroquia Los Nevados, obras que permitirán la apertura de la educación media hasta el séptimo año, en la apartada localidad enclavada en el Parque Nacional Sierra Nevada de Mérida.
AVN .27-08-2013